Noviembre 12, 2020

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, 

En diciembre del 2019, recibí permiso del Papa Francisco para tomar una licencia médica temporal de mi ministerio como Obispo de Lincoln. Con gran alegría, comparto con ustedes ahora que el Papa Francisco me ha autorizado para reanudar el pleno cuidado pastoral de la Diócesis de Lincoln, a partir del 13 de noviembre del 2020.

Estoy agradecido al Santo Padre por darme este tiempo de licencia médica. También estoy agradecido al Arzobispo George Lucas por servir como administrador apostólico de la Diócesis de Lincoln durante mi ausencia.

Como mencioné en diciembre, fui diagnosticado médicamente con depresión y ansiedad, junto con insomnio crónico y tinnitus debilitante. Mis médicos me aconsejaron que me tomara tiempo para recibir un tratamiento médico y psicológico más concentrado, y a que tomara el descanso que necesitaba tanto.

Antes de tomar una licencia médica, traté de superar mi depresión y ansiedad por mi cuenta. He aprendido que esto simplemente no es posible. Los problemas de salud mental son problemas de salud reales. Y como con cualquier enfermedad, uno no puede arreglarla por sí mismo; se necesita el cuidado de otros.

Durante los últimos 11 meses, he recibido una atención maravillosa de mi director espiritual, profesionales de la salud mental, y médicos, junto con el apoyo cariñoso y las oraciones de mi familia, mis hermanos obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. A través de su ayuda, he sido capaz de llegar a un camino positivo hacia adelante con más equilibrio en mi vida, lo cual, rezo, me permitirá servir a la Diócesis de Lincoln de una manera más amplia.

No puedo imaginar el haber tratado de pasar este tiempo oscuro en mi vida sin la fe en nuestro Señor Jesucristo y la esperanza de compartir su resurrección. Es la esperanza la que me ha sostenido.

Debido a la pandemia COVID-19, vivimos en tiempos inciertos y sin precedentes, tiempos en los que muchos han perdido la esperanza. Aunque me dolió estar lejos tanto tiempo de mi rebaño, la buena gente de la Diócesis de Lincoln, estoy ansioso por predicar el mensaje de la esperanza cristiana durante estos tiempos difíciles.

Estoy agradecido por todas las cartas ofreciendo oraciones y buenos deseos que recibí durante mi tiempo de licencia. Muchos me expresaron sus propias luchas con los problemas de salud mental. Espero que de alguna manera, mis propias luchas ayuden a aliviar el estigma de los problemas de salud mental, y demostrar que hay luz al final del túnel para aquellos que sufren de enfermedades mentales.

Por favor, continúen rezando por mí mientras reanudo mi ministerio en la Diócesis de Lincoln. Seguirán estando en mis oraciones.

Sinceramente suyo en Cristo,

 

Obispo James D. Conley

Obispo de Lincoln