Por el Obispo James Conley
Noviembre 24, 2021
La semana pasada asistí a la reunión de otoño de la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés). Es la primera vez desde que comenzó la pandemia que los obispos de todo Estados Unidos pudieron reunirse en persona. Fue una bendición poder rezar, conversar y pasar tiempo con mis hermanos obispos una vez más. Además, me sentí muy satisfecho de lo que se pudo lograr en la reunión.
En particular, agradezco que los obispos hayan aprobado por abrumadora mayoría el documento "El Misterio de la Eucaristía en la Vida de la Iglesia". Agradezco y felicito a mi colega, el obispo Kevin Rhoades, obispo de Ft. Wayne-South Bend, y al Comité de Doctrina de la USCCB que él preside, por su buen trabajo en este importante documento.
En el 2019, el Pew Research Center publicó una encuesta en la que se afirmaba que el 70% de los católicos cree que la Eucaristía es sólo un símbolo; sólo el 30% cree que en la Misa el pan y el vino se transforman sustancialmente en el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo. Aunque la exactitud de cualquier encuesta nunca es segura, estas cifras me resultaron inquietantes e indican una crisis de fe cuando una enseñanza central de la Iglesia es tan incomprendida y poco apreciada.
Creo que este documento, "El Misterio de la Eucaristía en la Vida de la Iglesia", es una buena respuesta a algunas de las preocupaciones que tenemos en Estados Unidos con respecto a la Santa Eucaristía, proporcionando un texto sólido y catequético. Aunque ningún documento puede agotar el profundo misterio de la Eucaristía, es un documento accesible, de 30 páginas, con muchos puntos de reflexión para ayudar a nuestra vida espiritual. Esta hermosa presentación sobre la Sagrada Eucaristía estará pronto disponible en versión impresa y en línea, y les animo encarecidamente a leerla.
El documento dice: "El Señor nos acompaña de muchas maneras, pero ninguna tan profunda como cuando lo encontramos en la Eucaristía. En nuestro camino hacia la vida eterna, Cristo nos alimenta con su propio ser". Fundamentalmente, la Eucaristía es el don de sí mismo de Cristo, y nosotros respondemos a ese don con nuestra vida de discipulado al hacer una entrega de nosotros mismos.
Estoy agradecido de que el documento habla muy claramente y con fuerza de la recepción adecuada de la Santa Comunión. Es nuestro deber como obispos cuidar de la salvación de las almas, y los obispos deben informar adecuadamente a los católicos sobre la recepción digna de la Sagrada Comunión.
Ante todo, un católico no debe recibir la Sagrada Comunión sin estar en estado de gracia. Como dice San Pablo, "quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, tendrá que responder por el cuerpo y la sangre del Señor" (1 Cor 11, 27). Además, el documento habla de quienes rechazan ciertas enseñanzas morales y doctrinales de la Iglesia. En esa sección se afirma que "si un católico, en su vida personal o profesional, rechazara conscientemente y con obstinación las doctrinas definidas de la Iglesia, o repudiara conscientemente y con obstinación sus enseñanzas definitivas sobre cuestiones morales", no debería acercarse a la Sagrada Comunión.
Además de la falta de creencia entre los católicos en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, tal y como demuestra el mencionado estudio de Pew, el Presidente de los Estados Unidos y otros personajes públicos que se declaran devotos católicos mantienen posiciones claramente contrarias a la enseñanza de la Iglesia. Esto provoca un grave escándalo y confusión en toda la Iglesia de los Estados Unidos. Sus palabras y acciones en la vida pública deben ser coherentes con su fe.
Además de este nuevo documento didáctico sobre la Eucaristía, los obispos de Estados Unidos quieren seguir guiando al Pueblo de Dios en un encuentro más profundo, duradero y transformador con Jesucristo en la Eucaristía. Como parte de estos esfuerzos, el Obispo Andrew Cozzens, Obispo electo de Crookston, Minnesota, liderará un proyecto de Renacimiento Eucarístico de dos años, centrado en el nivel diocesano y parroquial y que culminará en un Congreso Eucarístico nacional en Indianápolis en 2024. El último Congreso Eucarístico nacional en Estados Unidos se celebró en Filadelfia en 1976 y atrajo a más de cien mil personas.
A lo largo de mis nueve años como obispo de Lincoln, he escrito y hablado mucho sobre la centralidad de la Eucaristía en nuestra oración y devoción como católicos. Esto incluye mi carta pastoral de 2017 sobre la Eucaristía, "El Amor Hecho Visible", que enfatizó los frutos que la adoración Eucarística trae a las parroquias. Que este enfoque nacional y local sobre la Presencia Real de nuestro Señor en la Eucaristía nos acerque a Jesús y que realmente reavive nuestras almas en el amor al Señor.