Ante todo, desde el fondo de mi corazón, deseo agradecerles sus fervientes oraciones, ayunos y sacrificios ofrecidos la semana pasada por la propuesta de ley del Latido del Corazón de Nebrasa (Nebraska Heartbeat Act - LB626). A pesar de que, trágicamente, no pudimos superar un filibusterismo de segunda ronda y nos quedamos a un solo voto de hacer avanzar el proyecto de ley, Dios no nos ha abandonado. Él tendrá en cuenta nuestras oraciones y trabajo duro en nombre de las madres de Nebraska y sus bebés. No es momento de desanimarnos o caer en la tentación de la desesperación. Nuestra esperanza no está en los poderes y autoridades. Nuestra esperanza está en el Señor.

La buena noticia es que 32 senadores de Nebraska fueron audaces y brillantes testigos de la belleza de la maternidad y de la santidad de la vida humana. Treinta y dos senadores votaron a favor de proteger a las mujeres y a los bebés de la tragedia del aborto. Estos 32 valientes políticos merecen nuestra gratitud y estima, y deberíamos escribirles para agradecerles su fidelidad a la verdad y la bondad de la vida humana. Han actuado heroicamente frente a una oposición feroz. Que Dios les recompense.

El jueves pasado vi por Internet el debate en el recinto de la legislatura estatal de Nebraska sobre el proyecto de ley LB626 y me sentí muy edificado al escuchar razonamientos tan claros, compasivos y argumentos tan convincentes a favor de la propuesta de ley del Latido del Corazón de Nebraska. Toda la ciencia está de nuestro lado, por eso el otro lado siempre intenta desviar la atención de la realidad del latido del corazón de otra persona viva, a la falsa versión de que los defensores de la propuesta del Latido del Corazón de Nebraska desean privar a las mujeres de la libertad reproductiva. Esto no es más que una cortina de humo. La manipulación verbal siempre viene antes que la manipulación social, y la falta de honradez, la amargura y el razonamiento distorsionado de los que se oponen a la LB626 son perversos y verdaderamente vergonzosos. 

Se presentó una enmienda al proyecto de ley que habría eliminado las protecciones provida al permitir los abortos hasta las 12 semanas de gestación, en lugar de prohibir el procedimiento tras la detección de un latido cardíaco, que se sitúa en torno a las 6 semanas de gestación. De los aproximadamente 2,200 abortos quirúrgicos que se practican en el estado de Nebraska cada año, casi el 85% se llevan a cabo a madres y a sus bebés antes de nacer, antes de las 12 semanas de gestación. La propuesta de enmienda se debatió pero no se votó, porque el proyecto de ley no alcanzó el punto de debate.

La votación de la semana pasada sobre LB626 terminará costando la vida de miles de niños antes de nacer en Nebraska y no protegerá a las mujeres de penas y traumas seguros. La ley de Nebraska permite actualmente el aborto hasta las 20 semanas de gestación, y después de la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de anular el caso Roe v. Wade el verano pasado, los senadores de Nebraska tuvieron una oportunidad única y poco frecuente de establecer protecciones de sentido común para los no nacidos una vez que se detecte el latido del corazón y evitar que se produzcan casi 2,000 abortos electivos en nuestro estado cada año. Esto significa que Nebraska sigue abandonando a las madres y a los bebés al aborto.

En las palabras de Marion Minor, director adjunto de la Conferencia Católica de Nebraska para políticas pro-vida y familiares: "Todos los bebés antes de nacer de Nebraska, cuyos corazones palpitantes nos recuerdan de su existencia, merecen estar a salvo durante los momentos más frágiles de la vida. Su dignidad no depende de que si son discapacitados, deseados o proceden de una familia con recursos. Han sido creados a imagen y semejanza de Dios. Algunos legisladores de Nebraska han ignorado hoy este hecho y han desechado una oportunidad para proteger a los más vulnerables de entre nosotros. La votación de hoy es trágica, decepcionante y tiene consecuencias para miles y miles de bebés antes de nacer. Mientras rezamos por el fin del aborto en nuestro estado, debemos seguir defendiendo con valentía leyes que protejan la vida y amplíen el apoyo a las futuras madres que eligen la vida a pesar de todo."

Pero como dije al principio de esta columna, no es momento de desanimarse ni de ceder a la desesperación. Todavía hay muchas vías legislativas a disposición de los senadores para enmendar otros proyectos de ley y encontrar formas de proteger a los bebés y a sus madres del aborto.

Seguiremos rezando y trabajando incansablemente con todos los senadores para defender la dignidad humana ante la ley. Nos mantenemos firmes en nuestra convicción de proteger toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Nunca dejaremos de defender la vida y de proteger a las mujeres. No descansaremos hasta que toda vida humana sea valorada, apreciada y protegida. Nuestro objetivo final es hacer que el aborto sea impensable.

 Dejemos que nuestra alegría por la vida irradie desde nuestro interior, de modo que incluso quienes se oponen a nosotros no puedan evitar ver esa alegría cuando les tendemos la mano de forma caritativa para animarles a apoyar la vida. Deseo agradecer sinceramente a la senadora Joni Albrecht, patrocinadora de la LB626, por su liderazgo inquebrantable junto con 31 senadores estatales, que votaron a favor de defender en la ley la dignidad de los bebés antes de nacer. Gracias también al gobernador Jim Pillen por su firme apoyo a la protección de la vida en todas las etapas del desarrollo. Que Dios les bendiga por sus oraciones y su apoyo.