Mientras hacemos los últimos preparativos para la celebración del nacimiento de Jesucristo y comenzamos la temporada navideña, recientemente he estado pensando mucho en los números.

El nacimiento de Cristo

¿No es interesante que, a pesar del aumento del secularismo en nuestro mundo actual y la aparente desaparición del cristianismo de la plaza pública, seguimos marcando nuestro calendario a partir de la fecha del nacimiento de Jesucristo? No importa qué religión profesen -o incluso si no profesan religión alguna-, aún así deben seguir un calendario que se calcula a partir del nacimiento de Jesucristo.

Este 25 de diciembre se cumplen dos mil veinticuatro años desde el nacimiento de Jesús en Belén. Por alguna razón, este hecho me ha llamado la atención este año.

El Año Jubilar de la Esperanza

Quizás otra de las razones por las que he estado pensando en los números recientemente es el hecho de que el próximo año, 2025, ha sido designado por el Papa Francisco como año de Jubileo. Un año jubilar, también conocido como “año santo”, es un año especial en la vida de la Iglesia. Como indiqué en mi carta al clero, a los religiosos y a los fieles laicos, la tradición de los años santos se remonta al año 1300, cuando el Papa Bonifacio VIII convocó el primer año santo. Desde entonces, los jubileos ordinarios se celebran cada 25 o 50 años, a los que se añaden jubileos extraordinarios en determinados años, dependiendo de necesidades especiales o aniversarios singulares.

En el Antiguo Testamento, el año de Jubileo era un año especial de perdón de los pecados, de anulación de las deudas y de indulto universal. En Levítico, leemos que los años de jubileo ocurrían cada 50 años: “Declararéis santo el año quincuagésimo, promulgando en la tierra un decreto de liberación para todos sus habitantes. Será un año jubilar: cada uno volverá a su propiedad y regresará a su familia de origen” (Lev 25:10).

Este mismo año, el 9 de mayo, solemnidad de la Ascensión, el Papa Francisco declaró en su bula de indulto titulada Spes Non Confundit (La Esperanza No Defrauda), que el 2025 será un año jubilar. Tomado de la carta de San Pablo a los Romanos 5:5, el Papa Francisco escribió: “Bajo el signo de la esperanza el apóstol Pablo infundía aliento a la comunidad cristiana de Roma. La esperanza también constituye el mensaje central del próximo Jubileo, que según una antigua tradición el Papa convoca cada veinticinco años”. 

El tema del Año Santo es “Peregrinos de la esperanza”. El Papa Francisco escribe: “Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana”. El Santo Padre concluye: “Que el Jubileo sea para todos ocasión de reavivar la esperanza. La Palabra de Dios nos ayuda a encontrar sus razones”.

Misa de Apertura

El Año Santo del Jubileo se inaugurará oficialmente en Roma en Nochebuena, el 24 de diciembre, cuando el Papa Francisco abra las Puertas Santas de la Basílica de San Pedro antes de la Misa de medianoche. Las Puertas Santas se abrirán en las otras tres basílicas mayores de Roma: en San Juan de Letrán el 29 de diciembre, en Santa María la Mayor el 1 de enero y en San Pablo Extramuros el 5 de enero. También se abrirá una Puerta Santa el 26 de diciembre en la cárcel de Rebbibia, una prisión romana que el Papa Francisco ya ha visitado en dos ocasiones, para celebrar la Misa y lavar los pies a los reclusos el Jueves Santo.

El domingo 29 de diciembre, a las 6 p.m., abriré las puertas principales de la Catedral de Cristo Resucitado en Lincoln, e inauguraré el Año Jubilar para la Diócesis de Lincoln con una Misa Solemne. Se espera que todos los obispos del mundo inauguren el Año Santo localmente el 29 de diciembre con Misas en sus catedrales. Todos son bienvenidos a nuestra Misa en la Catedral de Cristo Resucitado. (De nuevo, por favor, vean mi carta adjunta para más detalles sobre lo que hemos planeado para el Año Jubilar en la Diócesis de Lincoln).

El Santo Padre ha pedido que todas las catedrales diocesanas del mundo coloquen una cruz de madera en el santuario, para recordarnos la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la salvación que obtuvo para el mundo. El padre Troy Schweiger, párroco de la parroquia de San Patricio de Lincoln y maestro carpintero, ha elaborado una hermosa cruz de roble blanco de tamaño real que será bendecida y colocada en la catedral el 29 de diciembre, y permanecerá en el santuario de la catedral durante todo el año jubilar.

Credo Niceno

Otro acontecimiento histórico significativo que tendrá lugar durante el Año Jubilar 2025 es el hecho de que este año también se conmemorará el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea y de la proclamación del Credo Niceno. Esta Profesión de Fe es el mismo Credo que profesamos, palabra por palabra, cada domingo en la Santa Misa. Es maravilloso contemplar el hecho de que los cristianos durante 1,700 años han proclamado constantemente, semana tras semana, la creencia en esta profesión de fe cada domingo en Misa.

En una columna reciente, George Weigel lo expresó así: “Fue en Nicea I cuando la Iglesia se enfrentó frontalmente a la amenaza del arrianismo, que negaba la divinidad de Cristo y ponía así en cuestión las dos doctrinas fundamentales de la fe, la Encarnación y la Trinidad. Si los arrianos hubieran prevalecido en Nicea - y habían hecho un excelente trabajo propagando la herejía por todo el mundo mediterráneo - el cristianismo tal y como lo conocemos no existiría. La victoria del partido de la ortodoxia en Nicea I es, por tanto, muy digna de celebrarse en este aniversario”.

Misa de las Ámericas

Otro evento muy emocionante que tendrá lugar durante el Año del Jubileo 2025 responde a la llamada del Papa Francisco a la preparación del 500 aniversario de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego en Ciudad de México, que trajo literalmente a Cristo a las Américas en 1531. “Exhorto a todos los miembros de la Iglesia que peregrina en las Américas, pastores y fieles”, dijo el Papa Francisco, “a participar en este viaje de celebración que tiene como objetivo promover el encuentro con Dios a través de Nuestra Señora de Guadalupe, para la renovación del tejido social y eclesial de estos pueblos y comunidades”.

Me complace anunciar que el 12 de diciembre de 2025, a las 6 p.m. en la Catedral de Cristo Resucitado, celebraré la aclamada Misa de las Américas, una Misa de unidad en honor de Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción encargada por el arzobispo Salvatore Cordileone y el Instituto Benedicto XVI para la Música Sacra y el Culto Divino.

La Misa de las Américas utiliza los textos en español, inglés, latín y náhuatl y eleva los himnos populares mexicanos a María (especialmente La Guadalupana) a la alta tradición musical sacra de la Iglesia. Desde su celebración de estreno en San Francisco en 2018, la Misa de las Américas, compuesta por Frank La Rocca, compositor residente del Instituto Benedicto XVI, ha viajado a catedrales e iglesias de todo Estados Unidos. La grabación musical publicada en 2022 alcanzó el número 1 en las listas de música clásica tradicional de Billboard.

El Instituto Benedicto XVI de Música Sacra y Culto Divino es una organización sin ánimo de lucro 501 (c) 3 fundada por el arzobispo Cordileone en 2018 para seguir una misión única: abrir la puerta de la belleza sagrada a los católicos y a todas las personas de buena voluntad, para acercarlos a Dios. Según la página web del Instituto Benedicto XVI: “seguimos esta misión a través de dos grandes estrategias: proporcionar recursos prácticos para liturgias más bellas y reverentes y dinamizar una cultura católica de las artes. Nuestra visión central: El arte más grande, la liturgia más grande que la Iglesia Católica haya producido está por venir”. Recientemente he sido invitado a formar parte de la junta directiva del Instituto Benedicto XVI.

El Año Jubilar concluye con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro el 6 de enero de 2026, en la fiesta de la Epifanía. Sin embargo, las Puertas Santas de las demás basílicas mayores de Roma se cerrarán el 28 de diciembre de 2025, el mismo día en que las diócesis deben concluir las celebraciones locales del Año Santo.

La muerte y resurrección de Cristo

Volvamos a los números. El Año Jubilar también mira hacia adelante, hacia otro número, el 2033. Dentro de ocho años, en el año 2033, la Iglesia conmemorará el 2000 aniversario de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que el Papa Francisco llamó “otra celebración fundamental para todos los cristianos”.

Así pues, los números y los aniversarios son importantes. Los números no sólo marcan el tiempo y los aniversarios históricos, sino que también infunden esperanza y expectación. Como peregrinos de la esperanza, miramos hacia un futuro con esperanza. Mientras nos preparamos para celebrar la Navidad este año, rezo para que cada uno de nosotros haga nuestro propio peregrinaje de esperanza a Belén. Podemos traer con nosotros todas nuestras preocupaciones y temores y depositarlos a los pies del Salvador recién nacido, y nuestra esperanza se renovará.

Es mi oración que la Navidad y el próximo Año Santo del Jubileo, sean un tiempo de gracia, paz y esperanza para todos nosotros.