Jesucristo fue conocido principalmente como maestro y sanador. Por eso, la Iglesia católica se ha dedicado a la educación y al cuidado de la salud desde los tiempos apostólicos. De hecho, la Iglesia católica fundó las primeras universidades y los primeros hospitales del mundo occidental. He escrito mucho sobre la educación católica a lo largo de los años, pero esta semana me gustaría compartir con ustedes las “buenas noticias” sobre los ministerios de salud católicos y lo que se está haciendo para protegerlos y fortalecerlos, particularmente en la diócesis católica de Lincoln.
Como mencioné anteriormente, el ministerio católico de la salud tiene sus raíces en el ministerio sanador de Jesucristo, quien dio ejemplo de compasión por los enfermos y sanó a muchos para demostrar el poderoso amor de Dios. Ya en el año 370 d. C., las diócesis y monasterios católicos comenzaron a organizar edificios y servicios para el cuidado de los enfermos. A principios del siglo XIX, las órdenes religiosas femeninas, como las Hijas de la Caridad y las Hermanas de la Misericordia, llevaron su legado de cuidado de los enfermos a los Estados Unidos. Y después de la Guerra Civil, los ministerios católicos de atención médica crecieron rápidamente en todo el país.
Aquí, en la diócesis de Lincoln, contamos con dos importantes ministerios católicos de cuidado de la salud: los hospitales Madonna Rehabilitation Hospitals, patrocinados por la diócesis de Lincoln, y el CHI-Saint Elizabeth Hospital, el Heart Hospital y el CHI Health St. Mary’s en Nebraska City. Los ministerios católicos de cuidado de la salud no son simplemente organizaciones sin fines de lucro, sino obras de la Iglesia. El hospital St. Elizabeth está en deuda con las Hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua y Madonna con las Hermanas Benedictinas de Yankton. El cuidado a la salud que prestan a todos se ofrece en nombre de la Iglesia, por lo que están llamados a ser auténticos testigos de la vida y el amor de Jesucristo. Estos ministerios católicos de asistencia médica en nuestra diócesis responden a ese llamado todos los días.
Los ministerios de salud católicos constituyen una parte importante del sector de la salud en los Estados Unidos. Los hospitales católicos representan el 10% del total de hospitales y atienden aproximadamente al 15% de todos los pacientes ingresados en hospitales. Los ministerios de salud católicos han logrado sobrevivir e incluso crecer en los primeros años del siglo XXI. Sin embargo, se enfrentan a numerosos retos.
En primer lugar, existen muchas presiones financieras en la atención de la salud moderna, desde las nuevas tecnologías hasta los seguros médicos, así como el aumento de los costos de los medicamentos y los salarios. Los ministerios de salud católicos dependen ahora en gran medida de los fieles laicos, tanto católicos como no católicos, para proporcionar atención directa y un liderazgo orientado a la misión. En tercer lugar, y desafortunadamente, poderosos grupos de presión han estado usando la atención médica para promover un programa muy secular. Por ejemplo, inmediatamente después de la decisión de la Corte Suprema en el caso Roe v. Wade en 1973, los promotores del aborto comenzaron a exigir que todos los proveedores de atención médica ofrecieran servicios de aborto y que todos los seguros médicos los cubrieran. A lo largo de los años, estas exigencias se han extendido a todas las áreas, desde los anticonceptivos hasta las cirugías de reasignación de sexo. Muchas de estas batallas tienen lugar lejos, en programas de entrevistas, en los tribunales o en Washington D.C. Pero, al igual que el humo de los incendios forestales lejanos, estas ideas y presiones repercuten en nuestra localidad.
A menudo me pregunto en mis oraciones: ¿cómo puedo yo, como obispo de la diócesis de Lincoln, ser un buen pastor responsable del cuidado médico católico en esta situación actual? No estoy capacitado para decirles a los profesionales de la salud cómo deben hacer su trabajo. Las estructuras y los programas de atención médica son muy complejos y deben ser abordados por juntas directivas, líderes administrativos y personal. Mis deberes episcopales me exigen servir como pastor, sacerdote y maestro en los diversos ministerios de la diócesis de Lincoln, incluso en nuestros ministerios de salud.
Como pastor, me esfuerzo por coordinar la atención sanitaria católica con otros ministerios de sanación y educación dentro de la diócesis. Como sacerdote, superviso la celebración de los sacramentos y apoyo la atención pastoral a los enfermos y necesitados de sanación. Y como maestro, ayudo a los ministerios de atención sanitaria católica a aplicar y defender las enseñanzas de la Iglesia católica, desde el lecho de un enfermo hasta la sala de juntas, y desde el principio hasta el final de la vida humana. Las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad de la vida humana, la salud y la fertilidad son profundas y vivificantes. Pero a veces pueden ser malinterpretadas e incluso cuestionadas.
Cuento con excelentes recursos que me ayudan en mi trabajo. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) ofrece un documento titulado “The Pastoral Role of the Diocesan Bishop in Catholic Health care Ministry” (“El Papel Pastoral del Obispo Diocesano en el Ministerio de la Salud Católica”). Adicionalmente, desde el 1971, la USCCB ha publicado un importante recurso para obispos y ministerios de salud católicos titulado “The Ethical and Religious Directives for Catholic Healthcare Services” (“Directrices Éticas y Religiosas para los Dervicios de Salud Católicos”). Las Directrices Éticas y Religiosas resumen siglos de enseñanzas y principios morales de la Iglesia en breves declaraciones y explicaciones que se aplican a la prestación del cuidado de la salud moderno.
Por último, cuento con la ayuda de una excelente organización llamada el Centro Nacional Católico de Bioética (NCBC, por sus siglas en inglés). El NCBC se fundó en 1972 con el fin de servir de recurso a la Iglesia, y en particular a los obispos y a las instituciones católicas de la salud, para responder a numerosas cuestiones bioéticas controvertidas, desde la reproducción artificial hasta el suicidio asistido, entre otras muchas.
El NCBC ofrece un programa de evaluación que se llama “Revisión de la Identidad y la Ética Católicas” (CIER, por sus siglas en inglés). La Revisión de la Identidad y la Ética Católicas ayuda a medir cómo los ministerios de salud católicos están manteniendo los estándares de las Directrices Éticas y Religiosas y expresando su identidad católica. El NCBC trabaja en estrecha colaboración con los ministerios de salud católicos para revisar medidas objetivas de rendimiento, así como los recursos necesarios para apoyar la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia, tales como directrices y materiales educativos.
En el 2024, el NCBC revisó los hospitales de rehabilitación Madonna aquí en Lincoln y Omaha. El Dr. John Brehany, que dirige el programa CIER del NCBC, dijo a los líderes de Madonna y a mí que se quedó con una impresión muy positiva por las muchas formas en que Madonna cumple su misión y vive su identidad católica de manera ejemplar. Como obispo, he encontrado que la Revisión de la Identidad y la Ética Católicas es un recurso extremadamente útil.
Los ministerios católicos de salud son un tesoro que se ha construido y transmitido durante siglos. Como Iglesia local, debemos proteger y fortalecer estos tesoros para poder dar testimonio del amor sanador de Dios en nuestro propio tiempo y transmitir este recurso a las generaciones futuras.