Tras el reciente anuncio del gobernador Jim Pillen de reconvertir el campamento Work Ethic Camp de McCook en un centro federal de detención de inmigración, el obispo James D. Conley ofreció la siguiente respuesta.
Durante décadas, la diócesis católica de Lincoln ha mantenido una excelente relación con el Work Ethic Camp (Campamento de Ética Laboral) de McCook. En respuesta al llamado de Jesús de visitar a los presos, hemos celebrado misa y proporcionado atención sacramental y pastoral semanalmente a quienes han estado encarcelados durante todos estos años.
Será de suma importancia que cualquier persona detenida en el centro federal de detención de inmigrantes de McCook pueda acceder también a una atención pastoral regular y continua. Esto es fundamental para la dignidad de toda persona humana, ya que cada uno de nosotros está llamado a la unión con Dios.
Además, las instalaciones de McCook no deberían utilizarse para detener a inmigrantes indocumentados que se encuentran en Estados Unidos simplemente en busca de una vida mejor, sino a aquellos que han cometido delitos que ponen en peligro la seguridad pública. Hacer lo contrario disminuiría la legitimidad moral de las instalaciones y deterioraría la confianza pública.
También durante décadas los obispos católicos de todo Estados Unidos han pedido a los funcionarios públicos que lleven a cabo una reforma migratoria significativa. Esta reforma no puede retrasarse más. El presidente y el Congreso deben trabajar juntos para desarrollar leyes que respeten nuestras fronteras y también los derechos de cada persona a migrar.
Por último, nunca debemos olvidar: que toda persona – sea inmigrante o no, documentada o indocumentada – es un ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Esta dignidad humana debe ser reconocida y respetada. Veámonos siempre con los ojos de Jesucristo, que nos mira a cada uno de nosotros con misericordia y amor.
Como obispo de Lincoln, sigo comprometido con la protección de la dignidad humana que mantiene la seguridad pública y respeta a nuestros hermanos y hermanas migrantes, e invito a todos los habitantes de Nebraska a compartir esta visión de esperanza en la Buena Vida.
Obispo James D. Conley
Diócesis Católica de Lincoln