El próximo jueves 22 de enero se cumplirá el 53º aniversario de la desafortunada decisión del Tribunal Supremo de 1973, Roe v. Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos a nivel federal y abrió el camino a la muerte violenta de millones de niños sin nacer, causando un profundo trauma de por vida a innumerables madres. El 22 de enero ha sido declarado por los obispos estadounidenses como día de oración y penitencia: “Día de Oración por la Protección Legal de los Niños No Nacidos».

El 24 de junio de 2023, la decisión en el caso Dobbs v. Planned Parenthood del Tribunal Supremo anuló la sentencia Roe y devolvió la autoridad para regular el aborto a cada estado, gracias a Dios. Sin embargo, todavía se producen más de un millón de abortos al año – en su mayoría mediante métodos químicos y no quirúrgicos. En el 2024, se cometieron aproximadamente entre 1.1 y 1.4 millones de abortos en Estados Unidos, lo que representa un ligero aumento con respecto al 2023, impulsado en parte por los servicios de telesalud. El Instituto Guttmacher, la rama de investigación de Planned Parenthood, registró algo menos de 100,000 abortos químicos al mes. Según Guttmacher, en el 2023 los abortos con medicamentos o “abortos químicos” fueron el 63% de todos los abortos realizados en los Estados Unidos.

En nuestro propio estado de Nebraska, el 5 de noviembre de 2024, aprobamos la iniciativa electoral “Iniciativa de Nebraska para la Protección de las Mujeres y los Niños”, modificando la Constitución de Nebraska para prohibir los abortos electivos en el segundo y tercer trimestre.

Mientras seguimos trabajando para cambiar las leyes para que los bebés estén seguros en el vientre de sus madres y las mujeres reciban cuidados y protección en momentos de crisis y necesidad, debemos redoblar nuestros esfuerzos para seguir construyendo, en palabras de San Juan Pablo II, “una cultura de la vida y una civilización del amor”. Debemos seguir rezando y trabajando para cambiar los corazones. Como se ha dicho a menudo, la medida de una sociedad es cómo trata a sus miembros más débiles.

Solo Dios puede cambiar los corazones, pero sabemos que Dios escucha y responde las oraciones de su pueblo. Por eso, en todas las diócesis de Estados Unidos, el 22 de enero se celebra como un día especial de oración por la plena restauración de la garantía legal del derecho a la vida y como día de penitencia por las violaciones a la dignidad de la persona humana cometidas a través de los actos de aborto.

A partir del viernes 16 de enero, únanse a mí para rezar una novena especial de 9 días por la vida, patrocinada por los obispos de Estados Unidos. La novena de 9 días por la vida se celebra del 16 al 24 de enero y se puede descargar de la página web de la Secretaría Pro-Vida de la USCCB: https://www.usccb.org/es/resources/novena-9-dias-por-la-vida. Rezamos esta novena de 9 días por la vida para pedir la protección de toda vida humana. La intención de cada día va acompañada de una breve reflexión y de sugerencias de acciones para ayudar a construir una cultura de la vida.

Estamos bendecidos al tener en nuestra ciudad y en nuestro estado muchos programas e iniciativas ya establecidos que acogen a las madres y a sus hijos: Walking with Moms in Need (Caminando con Mujeres en Necesidad), Women’s Care Center (Centro del Cuidado de la Mujer), Birthright (Derecho a la Vida), Nebraska Pregnancy Care Alliance (Alianza del Cuidado del Embarazo de Nebraska), Santa Gianna (hogar de refugio para mujeres), Hearts Restored (Corazones Restaurados, para sanación postaborto), por nombrar solo algunos.

Hoy me complace anunciar una nueva iniciativa llamada Mater Filius (Mater Filius significa “madre e hijo” en latín). Mater Filius es una residencia para embarazadas que ofrece un entorno tranquilo, seguro y familiar a las mujeres embarazadas que lo necesiten.

Mater Filius, fundada en 2003, es una asociación laica de fieles dedicada a apoyar a las mujeres que se encuentran embarazadas y sin el apoyo o los recursos que necesitan. Mater Filius Lincoln se compromete a ayudar a mujeres, sin importar su pasado, que afrontan embarazos inesperados con vivienda, transporte, capacitación para la vida, educación, asistencia laboral, salud y bienestar, enriquecimiento infantil, apoyo para graduarse, espiritualidad y un camino hacia la independencia, sin costo alguno para las madres.

Mater Filius es una organización totalmente católica y actualmente cuenta con sedes en Estados Unidos en Omaha, Cincinnati, Colorado Springs y Milwaukee, así como en México y otros países. Mater Filius Lincoln es una corporación sin ánimo de lucro 501(c)(3) y se financiará íntegramente con donaciones privadas de personas y familias generosas, clubes cívicos, organizaciones sociales y comunidades religiosas. Mater Filius Lincoln comenzará alquilando una casa de los Servicios Sociales Católicos del Sur de Nebraska y espera abrir sus puertas este año.

Mater Filius Lincoln está en búsqueda activa y orando por una pareja de directores ejecutivos que dirijan y guíen la misión, así como voluntarios que presten servicio en los comités operativos. Para obtener más información sobre esta nueva y emocionante iniciativa, visite https://materfiliuslincoln.org.

Una de las razones por las que sé que Mater Filius cambiará corazones y creará una cultura de la vida y una civilización del amor con mayor intención es porque, cuando era un sacerdote muy joven y trabajaba como director pro-vida de mi diócesis de origen, la diócesis de Wichita, tuve la alegría de ayudar a fundar un hogar de maternidad para madres solteras. En el 1988, inauguramos la Casa Gerard, llamada así en honor a San Gerardo Majella, patrón de las mujeres embarazadas. Fue una iniciativa conjunta con las Hermanas de San José, las Hermanas de la Madre Dolorosa y la diócesis católica de Wichita.

Para lanzar la Casa Gerard, compramos una gran casa antigua de tres pisos de estilo victoriano en un barrio muy pobre, la desmantelamos y la restauramos por completo, en su mayor parte con trabajadores voluntarios. Para amueblar y decorar el interior, invitamos a las parroquias que “adoptaran una habitación” y, a cambio, nombraríamos la habitación en honor a esa parroquia en particular. Cada parroquia no solo se encargaba de amueblar y decorar una habitación de la casa, sino que también se ocupaba de su mantenimiento, proporcionando sábanas, fundas de almohada, etc. nuevas cuando era necesario. Fue una forma maravillosa de crear comunidad y conseguir la participación de muchas parroquias católicas. La Casa Gerard sigue existiendo hoy en día, bajo la dirección de Wichita Children's Home Inc.

Es mi esperanza y mi oración que Mater Filius, al igual que la Casa Gerard, continúe con la labor de los otros maravillosos ministerios pro-vida que tenemos en nuestra diócesis y en nuestro estado, para hacer crecer y profundizar una cultura de la vida y una civilización del amor, de modo que, algún día, el aborto no solo sea ilegal, ¡sino impensable!