Al Clero, Religiosos y Fieles Laicos de la Diócesis de Lincoln,

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

El viernes 24 de junio de 2022, la decisión del Tribunal Supremo en el caso Dobbs contra Jackson anuló el caso Roe contra Wade. Nunca pensé que vería este día en mi vida, pero siempre creí que este día llegaría, cuando Roe contra Wade ya no sería la ley del país. ¡Alabado sea Jesucristo!

Que esta decisión se haya dado a conocer en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no es casualidad. Nuestro Señor nos ha hecho un gran regalo a través del amor de su Sacratísimo Corazón. Sin embargo, ahora debemos acercarnos a las mujeres y a las familias que se encuentran en situaciones difíciles, y amarlas con el mismo amor que se encuentra en el corazón de Cristo. Debemos acompañarlas con nuestro amor y cuidado, acogerlas, caminar con ellas y mostrarles que la vida es buena y que no están solas.

"Caminando con las Madres Necesitadas" se lanzó el 25 de marzo, como respuesta a un mundo después del anulamiento de Roe contra Wade. Las madres embarazadas y con hijos en necesidad están en nuestras parroquias, en nuestros lugares de trabajo y en nuestros barrios. Como nos recuerda el Papa Francisco, nuestras parroquias deben ser "islas de misericordia en medio de un mar de indiferencia". Esta nueva iniciativa, "Caminando con las Madres Necesitadas" está diseñada para llevar recursos a través de la parroquia a mujeres que de otra manera no tendrían los recursos necesarios para elegir la vida.

Este programa apenas está comenzando y necesitamos que todos pongan de su parte. Les pido a todos que se informen sobre " Caminando con las Madres Necesitadas " en su parroquia, y consideren en oración cómo pueden ayudar. Nuestra fe nos impone la responsabilidad de ayudar a las mujeres en situaciones difíciles y de construir una cultura de la vida y una civilización del amor. Esto es lo que nos enseña nuestra fe: amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, tender la mano a los necesitados y acompañar a los que están en dificultades y crisis.

Encomendando a todos ustedes al Corazón Inmaculado de nuestra Santísima Madre, con mis oraciones por ustedes, quedo

Sinceramente suyo en Cristo, 

Reverendísimo James Conley, Obispo de Lincoln