A raíz de las noticias de que un estudiante de doctorado de la Universidad de Nebraska-Lincoln había organizado una representación teatral “drag" en la que se burlaba de la misa católica, le escribí una carta al presidente de la Universidad de Nebraska, Jeffrey Gold, y al presidente del Consejo de Regentes de Nebraska, Paul Kenney, con copia a todos los miembros del Consejo, expresando mi indignación y consternación. Consideré que el espectáculo fue una manifestación pública descarada de discriminación por motivos religiosos y que la universidad debía repudiarlo y trabajar para garantizar que no volviera a ocurrir, tal y como había hecho con incidentes similares de discriminación en el campus que afectaban a otras religiones. Tolerar e incluso recompensar una caricatura tan inapropiada y ofensiva de una ceremonia sagrada exigía una disculpa.
El presidente Gold respondió con una invitación para reunirse con él y con miembros del liderazgo de la universidad para discutir nuestras preocupaciones. Posteriormente, me reuní con el presidente, el presidente del Consejo de Regentes Kenney, el canciller de la UNL Rodney Bennett y el regente Jack Stark. Me acompañaron el director de comunicaciones de nuestra diócesis, Dennis Kellogg, y Marion Miner, de la Conferencia Católica de Nebraska. Durante la reunión de una hora de duración en la sede de la universidad, pudimos explicar detalladamente nuestras preocupaciones y se nos aseguró que ya se había iniciado una investigación sobre el asunto y que se nos informaría de cualquier medida que pudiera tomar la universidad al respecto.
Recientemente recibí una carta de seguimiento del canciller Bennett en la que escribió: “Lamentamos profundamente que el asunto sobre el que nos reunimos haya causado trastornos y pedimos sinceras disculpas”.
Continuó señalando la importancia de la libertad de expresión, la libertad de palabra y la libertad académica, y añadió: “También creemos firmemente que esos derechos conllevan una enorme responsabilidad”. El canciller Bennett afirmó que la Universidad “aprovechará al máximo la oportunidad que ha brindado este incidente para reflexionar detenidamente sobre cómo educamos a los miembros de nuestra comunidad sobre el impacto que los actos individuales pueden tener en las personas y las comunidades, tanto positivo como negativo, ya sea intencionado o involuntario”.
El canciller Bennett se comprometió a «trabajar con los colaboradores de la universidad para desarrollar y compartir estrategias dirigidas a buscar un mayor equilibrio, aprecio y comprensión de cómo expresar mejor los derechos y convicciones individuales, de manera que no se margine a aquellos que son vitales para el éxito colectivo».
Otro paso que está dando la Universidad es la creación de lo que se describe como un grupo asesor pionero en el país, que se espera que contribuya a «reducir o eliminar» este tipo de incidentes en el futuro. La Mesa Redonda Asesora del Presidente sobre la Participación Comunitaria “asesorará a la Universidad sobre las formas más eficaces y las mejores prácticas para abordar cuestiones delicadas y a menudo emotivas por las que existen fuertes convicciones. La comisión estará integrada por personas respetadas en todo el estado de Nebraska y en nuestro país, expertas en sus campos profesionales y cuyo trabajo se considera líder en la materia”.
El presidente Gold me dijo en nuestra conversación que este grupo incluirá a representantes de la comunidad religiosa, incluyendo a la Iglesia católica, así como a otros expertos nacionales en sus campos.
Aplaudo al presidente Gold, al canciller Bennett y a los regentes por la invitación al diálogo sobre esta situación, por la disculpa de la Universidad por la ofensa causada y por la creación de la mesa redonda consultiva para asesorar sobre cómo manejar situaciones similares que puedan surgir en el futuro. Todos estos son pasos positivos hacia adelante.
Esperaría que la Universidad también se disculpara no solo por las molestias causadas por el incidente, sino por la esencia misma del mismo. En nombre de los católicos y de todas las personas creyentes, me gustaría ver un compromiso más concreto por parte de la Universidad para impartir formación y educación sobre el motivo por el que este comportamiento es ofensivo para los católicos. Burlarse de la Eucaristía, que es la fuente y la cumbre de la fe católica, nunca debería ser una acción que se recompense con un diploma, sino que debería condenarse por su ignorancia y maldad.
La respuesta de la Universidad es un buen comienzo. Estaré muy atento a las estrategias y los esfuerzos educativos que se desarrollen para prevenir cualquier tipo de discriminación similar en el futuro, y a cómo se abordarán si ocurren. Tengo previsto volver a ponerme en contacto con el presidente Gold dentro de seis meses y pedirle información actualizada sobre lo que se ha logrado con respecto a las iniciativas propuestas.
Tenemos un excelente sistema universitario en Nebraska, y deseo que continúe creciendo y prosperando, respetando los derechos religiosos de todas las creencias representadas en el campus.